Muchos dicen que la confianza se gana y, al menos
yo, les hago segunda en esa afirmación porque es cierta.
La confianza, cuando no conoces a una persona en lo absoluto, no está,
no existe, no nos sentimos con la seguridad de actuar libremente.
Una amistad necesita muchísima confianza para cualquier tipo de
situaciones, porque una amistad bien fortalecida ayuda en las buenas y en las
malas, en los momentos de tristeza y en los momentos de felicidad, en los
amores y desamores, absolutamente en cualquier situación está aquella o
aquellas personas que te ayudaran a sobrellevar la vida en un ambiente de
compañía.
Y esta confianza es uno de los componentes de la amistad, y como ya dije
anteriormente, si das confianza, esperas lo mismo de la otra parte de forma equivalente.
En el justo momento que ella y yo llegamos a un grado elevado de
confianza, podríamos ya llamarle amistad. Pero claro, no podemos olvidar alguno
que otro factor más que influye en la generación de ésta.
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